Rothko….el espacio compartido

“Bebía su whisky con soda con gran placer y poseía el rostro redondeado y simpático, el cuerpo confortablemente relleno de alguien que disfruta de la buena mesa; el tono suave de su voz era casi alegre…Nunca, ni entonces, ni después le vi mostrar ningún signo de enfado. Su afecto por Mell, su mujer y por Katie, su hija era manifiesto y era mejor compañero y más considerado con sus amigos que la mayoría de gente que conozco. Sin embargo, dentro de él alimentaba un mínimo pero sostenido sustrato de ira, no contra nada en particular, sino contra el lamentable estado del mundo en general y el papel que le asigna al artista”. John Fisher, “la butaca: Mark Rothko, retrato del artista enfadado”, 1970.

Jim Mezon as Mark Rothko in Canadian Stage’s Red at the Bluma Appel Theatre in Toronto. Photo by Bruce Zinger.

Aunque el artículo de Fisher fue publicado en 1970, año de la muerte del pintor, la descripción fue resultado de las conversaciones que mantuvieron desde 1959, año de su primer encuentro durante un viaje en barco. Dice Fisher que tras su visita a Pompeya en aquel viaje, Rothko mencionó haber sentido “profunda afinidad” entre su obra y los murales de la casa de los misterios, “ las mismas sensaciones, las mismas amplias extensiones de color sombrío”. Decía que el proceso creativo era un acto de comunicación, de acción social. Si nos acercamos a sus primeras obras observamos su gusto por la historia y por los clásicos. Su Syrian Bull , The omen of the eagle, Leda…nos remiten a la tragedia griega, a los mitos. Decía en una carta a su editor en 1943 que “nuestro arte emana, de un modo aparentemente inevitable, de los fetiches africanos, de las visiones clásicas del mar Egeo y de la meseta mesopotámica…..ni soy el primero ni seré el último pintor actual que continúe revelando aspectos nuevos de estos mitos intemporales”. En 1954 escribe un artículo titulado “A la hora de especular”, es ahí donde apunta a los símbolos de los dioses griegos como susceptibles de codificar las posibilidades de expresión humanas y nuestros propios límites. A Rothko le interesaban los mitos como poseedores de las verdades universales, no pretendía expresar en sus cuadros su propia intimidad sino algo más profundo que tiene que ver con el ser humano en general, los deseos, los miedos, los impulsos primitivos…Junto con su amigo y también pintor  Gottlieb decía en una carta de 1943 a su editor que “ Los mitos nos enganchan porque nos cuentan algo real y existente dentro de nosotros”, por tanto el elemento susceptible de ser transmitido debía ser universal, atemporal y específico de los seres humanos.
De unas notas de Selden Rodman sobre una conversación en 1956 se deduce su único interés por las emociones humanas fundamentales y el aspecto subordinado de la forma, el espacio o el color. Estos no le interesaban más que como soporte de esos elementos espirituales universales. No intentaba crear atmósferas ni espacios, solo profundidad para lograr una comunicación con el observador. Dice en un artículo dirigido al Pratt Institute en 1958 que “ cuando esta comunicación es convincente, el mundo se transforma. El mundo nunca volvió a ser el mismo después de Picasso o Miró. Su visión del mundo transformó la nuestra”.
Dejó de utilizar los mitos y las formas morfológicas cuando ya no le sirvieron para expresar el drama humano. En su trabajo y según sus propias palabras en ese mismo artículo de 1958 hay varios elementos fundamentales de los que habla, pero los más amables y con los que deberíamos quedarnos a la hora de enseñar es con lo efímero, con el azar, con el ingenio y el juego o con la esperanza para hacer más soportable, dice él mismo, el elemento humano.
Decía que prefería contar poco, que sus cuadros estaban concebidos como fachadas que iban envolviendo al observador en un acto de intimidad en donde la escala era algo fundamental. Pretendía provocar que la primera experiencia fuese la de estar dentro del cuadro. Buscaba reacciones en el espectador, en el “otro” ser humano, una comunicación inmediata.
En una carta a su amigo Clay Spohn  le decía…” gastas tus fuerzas intentando resistir…”, de ahí esas ventanas de las que hablaba que se abrían como vía del conocimiento buscando quizás una salida al drama o se cerraban de modo irónico como lo hizo con sus murales del Seagram. “Después de trabajar en ello durante tiempo, me di cuenta de que, inconscientemente, me estaban influyendo los muros de la sala de la escalera de la biblioteca de los Médici de Miguel Angel” le dice a Fisher en una de sus conversaciones.

Es obvio que finalmente no tuviese sentido colgarlos en el “ cuatro estaciones” del Seagram, no eran propios de un restaurante de lujo. Así lo decidió después de comer allí con su mujer Mell. Para él la gente iba allí a comer y a presumir, no podía ser receptiva a sus cuadros. Estos murales encontraron otras ubicaciones más íntimas apartándolos así de la mera función decorativa que tendrían de no haber dado marcha atrás en el proyecto.

Rothko a pesar de su profunda espiritualidad, era bastante mundano, muy amigo de sus amigos, entre los que se encontraban el pintor y escultor  Herbert Ferber, James Byrnes, director del Colorado Springs Fine Arts Center, los pintores Adolph Gottieb y Clay Spohn, y por supuesto Barnett Newman. Se conservan cariñosísimas cartas dirigidas a ellos, hablando de sus experiencias y viajes juntos, tratando tanto sobre cotilleos sociales durante sus vacaciones en Nuevo Méjico y sus cursos en nueva Orleans, sobre su estancia como profesor en la escuela de Bellas Artes de Colorado o sus años en el Brooklin college.

Tenía amistad con las galeristas  Peggy Guggenheim , Betty Parsons y Sidney Janis, pero de sus cartas con Katharine Kuh ( critica de arte que dirigió exposiciones en el Art Institute de Chicago) se adivina un fuerte entendimiento profesional y humano. A ella dirige en varias cartas su preocupación por la interpretación de su trabajo y su agradecimiento por el modo en que ella sabe enfocar las exposiciones. A Rothko le gustaba viajar con su mujer a la que adoraba y con sus amigos, no soportaba a Pollock porque, según le cuenta a Newman en su correspondencia, era un personaje lleno de engreimiento y autobombo. Sin embargo decía de Harold Rosemberg que tenía uno de los mejores cerebros que se podían encontrar, lleno de ingenio, humanidad e inteligencia. Expuso en solitario y con todos los grandes,  Willem de Kooning, Kline, Newman…Logró crear un ambiente de recogimiento en su capilla aconfesional de Houston. A Elaine De Kooning le propinó una suave pero clara reprimenda cuando esta clasificó su pintura de “ action painting”junto a la de Franz Kline, “la action painting es antitética de mi obra tanto en su apariencia como en su espíritu”.
Frente a todos los que lo han definido como integrante de los expresionistas abstractos, el niega incluirse dentro de este grupo, le dice a Selden Rodman en 1956 : “ Debes entender una cosa de una vez por todas….no soy un pintor abstracto….no me interesan las relaciones de color o de la forma o de ninguna otra cosa…..sólo me importa la expresión de las emociones humanas fundamentales: la tragedia, el éxtasis, la fatalidad….
Niega su parecido con Mondrian..en una entrevista dice en broma “ Mondrian es un pintor obsceno. Un calvinista que se ha pasado su vida cuidando el lienzo”, dice que sus cuadros no tiene que ver con el espacio, que mientras que Mondrian divide el lienzo, el pone cosas en el.
Era un hombre muy vital, pero no resistió su enfermedad de los últimos años y quizás fue por eso que decidió que de acabar, hacerlo cuanto antes…esto es producto de mi subjetividad, pero me resisto a sentirlo como a un pintor “maldito”.

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5 comentarios
  1. recordé a André Lothe cuando escribió ..”El ingrato papel del creador consiste en ofrecer al mundo algo que jamás pensó nadie exigir pero que ,una vez ofrecido,se convierte en indispensable”…

    • Es que por alguna íntima razón nos divierte. Es una buena manera de comunicarnos y ya puestos como decía Rothko ” la pintura..(y pienso que el resto de las artes), es un idioma tan natural como el canto o el habla”. Nos gusta comunicarnos y mediante el arte encontramos una vía elegante y delicada para hacerlo;), y claro, llega un momento que nos resulta indispensable;)

    • Muchas gracias. creo que Rothko nos interesa a muchos, y eso puede ser por su acercamiento a los mitos y a los valores universales que nos igualan como seres muy pequeños ante la infinitud que nos rodea. Esa ausencia de límites que nos hace sentir vértigo de cuando en vez.
      Tus artículos son interesantísimos también. Encantada de seguir tus publicaciones.

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