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Archivos Mensuales: marzo 2012

¿Cómo explicar a los niños el mundo de Chagall?. Tenemos una herramienta fantástica para ello, son las ilustraciones para las fábulas de La Fontaine (1621-1695) encargadas por el editor y marchante de arte Ambroise Vollard y que el pintor realizó entre 1926-27. Se trata de un centenar de gouaches que fueron expuestos en 1930 en París, Bruselas y Berlín, más tarde en los años cuarenta llegaron al MOMA de Nueva york. El zorro, los cuervos, el buey, la gata, la rana…un conocido bestiario que nos instruye mediante fábulas en los vicios y virtudes del ser humano.

Sabemos que si hay algo que les gusta a los niños es que les contemos cuentos, en esos momentos dejan todo lo que tienen entre manos y nos prestan atención. Pues bien, lo que hicimos en clase es mostrarles la ilustración que realizó Chagall para “el cuervo y el zorro”. Todos los elementos son conocidos, los animales, el paisaje, la luna y la noche engañosa como cómplice del zorro. Ellos se fijan no solo en el color sino también en la composición. Un animal se eleva con una pequeña curvatura desde el suelo mientras una rama se inclina hacia el formando casi una elipse que engloba a todos los personajes, ¡es fácil sintetizarlo para ellos!. Ahora ya tienen un ejemplo de como pintar un cuento. Deben fijarse en el elemento principal de la narración. Decidimos contarles la fábula de “La cigarra y la hormiga”, atienden, sacan sus conclusiones y pintan. Algunos optan por empezar a lápiz, otros van directos al color. Sin copiarse unos a otros, algunos se inclinan hacia las líneas puras, con fuerza y sin adornos, otros dibujan exhaustivamente sin dejar un hueco en el papel, llenándolo todo de color…el objetivo principal es que conozcan a Chagall y comiencen a tener sentido de la composición, ya que del color ya lo tienen, son niños,los que mejor lo dominan.


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“ Yo quiero seguir siendo salvaje, quiero que me cubra la vegetación, chillar, llorar, rezar…”. Junto con el tartamudeo, el miedo a la mayoría de edad y a sufrir “ todos los síntomas del hombre adulto”, llegó también su gusto por la geometría,el frío y la ensoñación.También el desasosiego por el hecho de vivir en una sociedad cerrada y pobre en  Vítebsk ,. “ Coger las cosas, reflexionar y soñar con ellas, este es mi juego…”.


Una única autobiografía escrita entre 1921-22 expone, como si de una galería de imágenes se tratara, aquellos elementos fundamentales para el proceso de su obra. Trabajaba con vivencias:  “Si mis obras no desempeñaban ningún papel en la vida de mis parientes, si que, en cambio, sus vidas y sus invenciones ejercieron gran influencia sobre mi arte”. Su abuelo, preceptor religioso, su padre, empleado en un almacen de arenques, el cansancio y la fuerza de su madre, los miedos de la infancia, el paisaje de Vitebsk (“una hilera de retretes, de casitas, de ventanas, de portales, de gallinas….en nuestro patio vivía también un violinista…el día del perdón, las tradiciones judias, la falta de confianza de su madre hacia él (“Hijo mio.-ya lo ves; nunca podrás hacer esto.Regresemos a casa”.  Le dice cuando este pretende ingresar en su primera academia de arte), la muerte de su hermana Raquel, niños entonando el “Cantar de los cantares”, la represión de los sentimientos en la escuela, más miedo…
Decide irse con un amigo a San Petersburgo a estudiar arte y dice: “ con cuántas lágrimas y con que orgullo recogí el dinero que mi padre había tirado debajo de la mesa ( le perdono, era su manera de dar). Me agaché y lo recogí. De rodillas bajo la mesa, pensaba en las noches de hambruna que me esperaban, sólo en las calles repletas de gente saciada”.
En San Petersburgo es compañero del bailarín Nijinsky en la escuela de Banks pero dice que no aprende nada que no sea por instinto. Conoce a Bella (su mujer) y se marcha a París. Ninguna academia, dice, le hubiera dado todo lo que descubrió en las exposiciones de París, en sus escaparates y en sus museos. Conoce a Max Jacob y entabla amistad con Apollinaire. Una imagen, un hombre malhumorado y ciego cruzando la calle…”mira,es Degas “ le indica Apollinaire…Describe el Arte como un estado del alma. “ Puedo olvidarte, Vladímir llich, a tí, Lenin, así como a Trotsky…”. Vuelve a Rusia y pasa la guerra en una oficina.
El año en que se casa con Bella, 1915, coincide con la última exposición futurista de Moscú, allí expone entre suprematistas y constructivistas. ¿Que hay en común entre las vanguardias intelectuales y el pintor de las tradiciones y los sueños?. El conflicto estaba servido, lo que para él fueron traiciones de sus compañeros, para Malevich y El Lissitzky fueron una ruptura en la evolución de la sociedad que pedía industria y diseño, se demandaba un futuro prometedor y vanguardista. Si Chagall quiso conciliar sus trabajos invitandolos a dar clase en Vitebsk en donde era comisario de Bellas Artes, estos no pudieron con las gallinas, los seres barbados y el amor…el suprematismo era un sentimiento más global que todo aquello.
En 1922 se va a Berlín en donde era muy bien considerado. Allí empieza a pintar unos guaches para La Biblia encargados por Vollard. Esto le incita a viajar a Palestina, el regreso a los temas biblicos dentro de una línea de pensamiento siempre ecuánime , fuera de todo radicalismo. Tanto estos guaches como las ilustraciones para las fábulas de La Fontaine no se publican hasta después de la segunda guerra mundial. En 1941 impresionado, destrozado por las crueldades de los nazis se exilia a EE.UU. Allí entabla relación con Mondrian, Leger o Max Ernst y expone en la famosa galería de Pierre Matisse. En 1944, la repentina muerte de su mujer le deja incapacitado para trabajar…el amor es una constante en la vida del pintor, no olvidemos las palabras de Leopoldo Azancot en “una vida judía” cuando relaciona a Chagall con el Hassidismo, corriente mística judia de interpretación libre en lo que se refiere a la búsqueda de lo sagrado y en donde la alegría y el amor son las claves de la vida. De ahí que la pareja esté siempre presente en la obra de Chagall y en especial en los trabajos sobre el Cantar de los Cantares en el Museo del mensaje bíblico de Niza fundado en 1973, donde el amor tiene un doble significado terrenal y espiritual.

¿ Y el color?. Sus claves nos desorientan, utiliza el color como los fauvistas, con maestría; se acerca a los surrealistas sin pertenecerles y pretende armonizar con las vanguardias sin teorizar. Realiza los diseños para “La flauta mágica” en la ópera metropolitana de N.Y. y vive tranquilamente en el sur de Francia con su segunda esposa Vava. Una larga vida llena de contrastes en la que en palabras de su nieta Meret Meyer “ la sinceridad, la autenticidad y la búsqueda de la verdad afloran de sus imágenes.”
“ Todo artista tiene su patria, su ciudad natal, y aunque después influyan en él otros medios y otros ámbitos siempre estará marcado por un rasgo esencial, y el perfume de su patria vivirá en todo momento en sus obras” Marc Chagall




Javier Arnaldo “Marc Chagall: La pintura al dictado del amor”

La rana que quiso ser tan grande como el buey

El majestuoso y corpulento buey se paseaba por el campo, y pasó junto a una pequeña rana. Esta quedó admirada de tanta grandeza, y sintió envidia. ¿Por qué era ella tan insignificante, si otros animales podían ser tan grandes?. Pensó entonces que bastaba proponerse ser así de enorme para conseguirlo. Se dispuso a hacer la prueba. Abrió cuanto pudo la boca y aspiró profundamente, inflandose.
_ Soy tan grande como el buey? Preguntó a las otras ranas
_Ni con mucho contestaron
volvió a intentarlo otra vez y se hinchó un poco más
_y ahora?
Te falta mucho respondieron sus hermanas.
Una tercera vez intentó la prueba, pero la piel estirada no resistió más y al inflarse nuevamente, el animalito estalló con el esfuerzo. Así murió la rana infeliz henchida de vanidad. Tal sucede a aquellos que quieren aparentar lo que no son.
Fabulas de La Fontaine

En 1934 escribe “ nuevos métodos de enseñanza para futuros artistas y amantes del arte”. Parte de una afirmación sencilla y básica para construir su metodología “ la pintura es un idioma tan natural como el canto o el habla”. De ahí la incidencia en respetar la espontaneidad creativa del niño para que sus trabajos no pierdan frescura y sencillez. La labor del profesor sería la de motivar y ayudar en el momento en que el alumno se encontrase con dificultades. En “El profesor ideal”, escrito hacia 1941 dice que éste debe tener la preparación suficiente para evaluar la personalidad y las potencialidades del niño y debe crear una atmósfera de relajación y confianza. Dice que el profesor debe ser sensible para entender símbolos, ideas apenas sugeridas y cualquiera de las manifestaciones de la creatividad artística que muestra el alumno. Debe haber una relación honesta y sincera, de esta forma el profesor se convierte en co-creador, imprime confianza en el niño y hace que este tome conciencia del arte como acto de comunicación. A partir de los ocho o nueve años el niño desarrolla la autoconciencia, dice Rothko, y ya no se le puede dejar totalmente solo. Es entonces cuando la sensibilidad del profesor debe descubrir el mundo creativo del niño y su personalidad artística sin que merme su seguridad en el trabajo que realiza. Se ha de tener siempre en cuenta la felicidad como factor esencial en el proceso artístico junto a la comunicación. Por tanto el efecto saludable de esta actividad es indiscutible. Por último, en “la satisfacción del impulso creativo” de 1941 dice: “La función del profesor consiste en estimular y mantener su emoción inicial y sugerirles soluciones que les hagan superar aquellas dificultades que puedan suponerles un obstáculo y, sobre todo, inspirarles siempre confianza en su trabajo, con sumo cuidado de no imponer normas que puedan inducir al estancamiento imaginativo y a la repetición”.