Chagall para los más pequeños

La rana que quiso ser tan grande como el buey

El majestuoso y corpulento buey se paseaba por el campo, y pasó junto a una pequeña rana. Esta quedó admirada de tanta grandeza, y sintió envidia. ¿Por qué era ella tan insignificante, si otros animales podían ser tan grandes?. Pensó entonces que bastaba proponerse ser así de enorme para conseguirlo. Se dispuso a hacer la prueba. Abrió cuanto pudo la boca y aspiró profundamente, inflandose.
_ Soy tan grande como el buey? Preguntó a las otras ranas
_Ni con mucho contestaron
volvió a intentarlo otra vez y se hinchó un poco más
_y ahora?
Te falta mucho respondieron sus hermanas.
Una tercera vez intentó la prueba, pero la piel estirada no resistió más y al inflarse nuevamente, el animalito estalló con el esfuerzo. Así murió la rana infeliz henchida de vanidad. Tal sucede a aquellos que quieren aparentar lo que no son.
Fabulas de La Fontaine

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