Marc Chagall. Reflexiones y ensoñaciones de un artista

“ Yo quiero seguir siendo salvaje, quiero que me cubra la vegetación, chillar, llorar, rezar…”. Junto con el tartamudeo, el miedo a la mayoría de edad y a sufrir “ todos los síntomas del hombre adulto”, llegó también su gusto por la geometría,el frío y la ensoñación.También el desasosiego por el hecho de vivir en una sociedad cerrada y pobre en  Vítebsk ,. “ Coger las cosas, reflexionar y soñar con ellas, este es mi juego…”.


Una única autobiografía escrita entre 1921-22 expone, como si de una galería de imágenes se tratara, aquellos elementos fundamentales para el proceso de su obra. Trabajaba con vivencias:  “Si mis obras no desempeñaban ningún papel en la vida de mis parientes, si que, en cambio, sus vidas y sus invenciones ejercieron gran influencia sobre mi arte”. Su abuelo, preceptor religioso, su padre, empleado en un almacen de arenques, el cansancio y la fuerza de su madre, los miedos de la infancia, el paisaje de Vitebsk (“una hilera de retretes, de casitas, de ventanas, de portales, de gallinas….en nuestro patio vivía también un violinista…el día del perdón, las tradiciones judias, la falta de confianza de su madre hacia él (“Hijo mio.-ya lo ves; nunca podrás hacer esto.Regresemos a casa”.  Le dice cuando este pretende ingresar en su primera academia de arte), la muerte de su hermana Raquel, niños entonando el “Cantar de los cantares”, la represión de los sentimientos en la escuela, más miedo…
Decide irse con un amigo a San Petersburgo a estudiar arte y dice: “ con cuántas lágrimas y con que orgullo recogí el dinero que mi padre había tirado debajo de la mesa ( le perdono, era su manera de dar). Me agaché y lo recogí. De rodillas bajo la mesa, pensaba en las noches de hambruna que me esperaban, sólo en las calles repletas de gente saciada”.
En San Petersburgo es compañero del bailarín Nijinsky en la escuela de Banks pero dice que no aprende nada que no sea por instinto. Conoce a Bella (su mujer) y se marcha a París. Ninguna academia, dice, le hubiera dado todo lo que descubrió en las exposiciones de París, en sus escaparates y en sus museos. Conoce a Max Jacob y entabla amistad con Apollinaire. Una imagen, un hombre malhumorado y ciego cruzando la calle…”mira,es Degas “ le indica Apollinaire…Describe el Arte como un estado del alma. “ Puedo olvidarte, Vladímir llich, a tí, Lenin, así como a Trotsky…”. Vuelve a Rusia y pasa la guerra en una oficina.
El año en que se casa con Bella, 1915, coincide con la última exposición futurista de Moscú, allí expone entre suprematistas y constructivistas. ¿Que hay en común entre las vanguardias intelectuales y el pintor de las tradiciones y los sueños?. El conflicto estaba servido, lo que para él fueron traiciones de sus compañeros, para Malevich y El Lissitzky fueron una ruptura en la evolución de la sociedad que pedía industria y diseño, se demandaba un futuro prometedor y vanguardista. Si Chagall quiso conciliar sus trabajos invitandolos a dar clase en Vitebsk en donde era comisario de Bellas Artes, estos no pudieron con las gallinas, los seres barbados y el amor…el suprematismo era un sentimiento más global que todo aquello.
En 1922 se va a Berlín en donde era muy bien considerado. Allí empieza a pintar unos guaches para La Biblia encargados por Vollard. Esto le incita a viajar a Palestina, el regreso a los temas biblicos dentro de una línea de pensamiento siempre ecuánime , fuera de todo radicalismo. Tanto estos guaches como las ilustraciones para las fábulas de La Fontaine no se publican hasta después de la segunda guerra mundial. En 1941 impresionado, destrozado por las crueldades de los nazis se exilia a EE.UU. Allí entabla relación con Mondrian, Leger o Max Ernst y expone en la famosa galería de Pierre Matisse. En 1944, la repentina muerte de su mujer le deja incapacitado para trabajar…el amor es una constante en la vida del pintor, no olvidemos las palabras de Leopoldo Azancot en “una vida judía” cuando relaciona a Chagall con el Hassidismo, corriente mística judia de interpretación libre en lo que se refiere a la búsqueda de lo sagrado y en donde la alegría y el amor son las claves de la vida. De ahí que la pareja esté siempre presente en la obra de Chagall y en especial en los trabajos sobre el Cantar de los Cantares en el Museo del mensaje bíblico de Niza fundado en 1973, donde el amor tiene un doble significado terrenal y espiritual.

¿ Y el color?. Sus claves nos desorientan, utiliza el color como los fauvistas, con maestría; se acerca a los surrealistas sin pertenecerles y pretende armonizar con las vanguardias sin teorizar. Realiza los diseños para “La flauta mágica” en la ópera metropolitana de N.Y. y vive tranquilamente en el sur de Francia con su segunda esposa Vava. Una larga vida llena de contrastes en la que en palabras de su nieta Meret Meyer “ la sinceridad, la autenticidad y la búsqueda de la verdad afloran de sus imágenes.”
“ Todo artista tiene su patria, su ciudad natal, y aunque después influyan en él otros medios y otros ámbitos siempre estará marcado por un rasgo esencial, y el perfume de su patria vivirá en todo momento en sus obras” Marc Chagall




Javier Arnaldo “Marc Chagall: La pintura al dictado del amor”

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2 comentarios
  1. “Mi vida” es efectivamente como una galería de imágenes, un lienzo lírico y colorido como su obra. Podemos pasear la vista por los pequeños detalles que la conforman, admirados de la precisión de cada palabra, como precisa es cada pincelada, cada color. La he leído hace un tiempo y hoy he vuelto a abrir el libro y me han saludado algunos párrafos que tenía subrayados, como ese miedo infantil ante lo desconocido:

    De pronto, fuera, muy cerca de casa, alguien se mueve, se suena, cuchichea.
    “¡Mamá!”, gritaba,”¡seguro que es el policía que viene a buscarme para el regimiento!
    – Hijo mío, escóndete rápido debajo de la cama.”
    Me deslizo debajo y me quedo aquí durante un tiempo, tranquilo y feliz.
    No sabéis lo contento que estoy –y no sé por qué- cuando me echo bajo una cama o sobre un tejado, en un escondite cualquiera.
    Debajo de la cama, el polvo, los zapatos.
    Me sumo en mis reflexiones, sobrevuelo el mundo.
    Pero ningún policía se ha presentado. Salgo de mi escondrijo.
    ¿Así que no soy soldado? Un chiquillo, todavía.
    Gracias a Dios.
    Me vuelvo a acostar y en mis sueños aparecen policías, soldados, hombreras y cuarteles.

    También su amor por Bella y la desconfianza de su familia:

    La madre de mi prometida le decía a su hija:
    “Escucha, me parece que hasta se pinta de rojo las mejillas. ¿Será un buen marido, ese joven rosado como una niña? Nunca se podrá ganar la vida.”
    Pero qué hacer si así lo quiere ella. Imposible convencerla.
    “Te morirás, hija mía, con él; te morirás por nada.
    “Además, es artista. ¿Y eso qué es?
    “¿Y qué dirá la gente?”
    Así hablaban de mí, en la casa de mi prometida y ella, mañana y tarde, me traía al taller dulces hechos en casa, pescado frito, leche hervida, varias telas decorativas, incluso tablas que me servían de caballete.
    Yo sólo abría la ventana de mi habitación y el aire azul, el amor y las flores entraban con ella.

    Ambos son retazos de una vida idealizada por el paso del tiempo. Me ha gustado recordarlos.
    Un abrazo.

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