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Para los más pequeños

¿Cómo explicar a los niños el mundo de Chagall?. Tenemos una herramienta fantástica para ello, son las ilustraciones para las fábulas de La Fontaine (1621-1695) encargadas por el editor y marchante de arte Ambroise Vollard y que el pintor realizó entre 1926-27. Se trata de un centenar de gouaches que fueron expuestos en 1930 en París, Bruselas y Berlín, más tarde en los años cuarenta llegaron al MOMA de Nueva york. El zorro, los cuervos, el buey, la gata, la rana…un conocido bestiario que nos instruye mediante fábulas en los vicios y virtudes del ser humano.

Sabemos que si hay algo que les gusta a los niños es que les contemos cuentos, en esos momentos dejan todo lo que tienen entre manos y nos prestan atención. Pues bien, lo que hicimos en clase es mostrarles la ilustración que realizó Chagall para “el cuervo y el zorro”. Todos los elementos son conocidos, los animales, el paisaje, la luna y la noche engañosa como cómplice del zorro. Ellos se fijan no solo en el color sino también en la composición. Un animal se eleva con una pequeña curvatura desde el suelo mientras una rama se inclina hacia el formando casi una elipse que engloba a todos los personajes, ¡es fácil sintetizarlo para ellos!. Ahora ya tienen un ejemplo de como pintar un cuento. Deben fijarse en el elemento principal de la narración. Decidimos contarles la fábula de “La cigarra y la hormiga”, atienden, sacan sus conclusiones y pintan. Algunos optan por empezar a lápiz, otros van directos al color. Sin copiarse unos a otros, algunos se inclinan hacia las líneas puras, con fuerza y sin adornos, otros dibujan exhaustivamente sin dejar un hueco en el papel, llenándolo todo de color…el objetivo principal es que conozcan a Chagall y comiencen a tener sentido de la composición, ya que del color ya lo tienen, son niños,los que mejor lo dominan.


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La rana que quiso ser tan grande como el buey

El majestuoso y corpulento buey se paseaba por el campo, y pasó junto a una pequeña rana. Esta quedó admirada de tanta grandeza, y sintió envidia. ¿Por qué era ella tan insignificante, si otros animales podían ser tan grandes?. Pensó entonces que bastaba proponerse ser así de enorme para conseguirlo. Se dispuso a hacer la prueba. Abrió cuanto pudo la boca y aspiró profundamente, inflandose.
_ Soy tan grande como el buey? Preguntó a las otras ranas
_Ni con mucho contestaron
volvió a intentarlo otra vez y se hinchó un poco más
_y ahora?
Te falta mucho respondieron sus hermanas.
Una tercera vez intentó la prueba, pero la piel estirada no resistió más y al inflarse nuevamente, el animalito estalló con el esfuerzo. Así murió la rana infeliz henchida de vanidad. Tal sucede a aquellos que quieren aparentar lo que no son.
Fabulas de La Fontaine